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Brasil: Danone dio orientación nutricional controversial a 300 mil niños

Un proyecto en escuelas prescribe tres porciones de queso, leche o yogur al día, una orientación que no es consensual en la comunidad científica

Un proyecto de Danone dio orientaciones nutricionales controversiales a al menos 300 mil alumnos de la red pública de enseñanza de Brasil. A pesar de la promesa de hablar sobre hábitos saludables, el “1, 2, 3 ¡Salud!” enfatizaba el consumo de lácteos, justamente el buque insignia de la corporación francesa.

El programa consistía en una obra de teatro y de materiales didácticos distribuidos junto a los profesores y alumnos. Y fue desarrollado en colaboración con secretarías de educación de estados y municipios entre 2013 y el primer semestre del pasado año, cuando, bajo presión, Danone decidió abortarlo.

– Lácteos vienen de una palabra muy antigua, lactis, que significa leche – decía la profesora durante la puesta en escena de “El Fabuloso Mundo de los Descubrimientos”.

– Entendí. Lácteos contienen leche – contestaba el alumno Joaozinho, personaje principal.

– ¡Eso mismo! Y, si quieres quedar ágil, fuerte, tener salud y mantener esa curiosidad e imaginación, necesitas tres porciones de lácteos al día.

El proyecto podría ser considerado controversial si nada más indujese al consumo de lácteos. Pero, “1, 2, 3 ¡Salud!” daba un paso más allá y prescribía de manera categórica la necesidad de consumir tres porciones de estos productos por día, so pena de sufrir problemas de salud en el corto, mediano y largo plazos.

No existe consenso científico que respalde ese tipo de afirmación, a pesar del esfuerzo constante de los fabricantes de lácteos en bancar investigaciones favorables a sus intereses. Si fuese de otra manera, no había dietas veganas. Y Asia, que concentra 60% de la población mundial y, por lo general, tiene una bajísima ingesta de lácteos, no lograría ser ágil, fuerte y creativa como Joaozinho.

La iniciativa llegó a ser investigada por el Ministerio Público Federal. Ahora, existe la posibilidad de que se cierre la investigación abierta en 2016.

“Era un proyecto sobre un objetivo escolar importante, que consistía en ayudar a los niños a hacer elecciones. Las elecciones aparecían en la forma de posibilidades de profesiones adultas”, contó Lilian Faversani, educadora que coordinó la elaboración del material pedagógico original. “En el segundo año de vida del proyecto, Danone hizo una alteración de las ilustraciones. Les pusieron ilustraciones de envases de Danone. Danone nos llamó y pidió que hiciésemos actividades que incluyesen en algún momento la distribución de yogures en la escuela. Fue entonces que salí del proyecto y pedí que mi nombre se retirase de los materiales, incluso. No estoy de acuerdo en absoluto.

Consultada sobre esas afirmaciones, Danone opto]ó por enviar una respuesta genérica. “Danone Brasil resalta que sus acciones de comunicación atienden a la legislación brasileña vigente y reflejan la misión de la compañía de llevar salud al mayor número de personas. Entre los años de 2015 y 2016, el programa ‘1, 2, 3 ¡Salud!’ llevó información y conocimiento sobre la importancia de una buena alimentación de forma lúdica y gratuita a las escuelas de todo el país. Danone reitera su compromiso en contribuir para que todos los brasileños adopten hábitos de vida y alimentarios más saludables.”

La confianza en la escuela

Conversamos con algunas personas que participaron de “1, 2, 3 ¡Salud!” y no tenemos ningún motivo para dudar de su buena fe. Pero, las propias entrevistas muestran como, al tratarse de un ambiente escolar, es complejo encontrar la línea que separa publicidad de acción educativa.

“Figura como proyecto educativo. Entonces, es mucho más difícil desarrollar una distancia crítica sobre esa acción”, lamenta Ekaterine Karageordiadis, coordinadora del proyecto Niño y Consumo, del Instituto Alana, especializado en combatir la publicidad direccionada al público infantil. “Los niños confían en los educadores. Están en un espacio de cuidado, de responsabilidad. Entonces, cuando los mensajes comerciales ocurren dentro del espacio escolar, son reforzados por esas personas que están allí para cuidar de los niños”

Como total, la corporación donó (y recibió de vuelta en forma de descuento de tributos debidos) R$1,2 millón.

Todo indica que el proyecto fue bueno para los negocios. Un video de 2015 relataba que 45% de los participantes decían haber aumentado el consumo de lácteos – 46% declaraban haber aumentado el consumo de vegetales. “Teníamos muchas ganas de trabajar con educación alimentaria desde la infancia porque se sabe que es allá que los hábitos se forman”, decía María Prado, gerente de Desarrollo de Categoría de Danone.

El proyecto abordaba del inicio al fin de los supuestos daños relacionados al bajo consumo de lácteos en cada etapa de la vida. El eje central del material didáctico consistía en la presentación de ocho profesiones.

El pediatra mostraba que el calcio de los lácteos es fundamental para el crecimiento saludable. El biólogo hablaba sobre las bacterias buenas y malas. El geriatra alertaba que el bajo consumo de calcio a lo largo de la vida está asociado a osteoporosis en la tercera edad. La profesora contaba sobre la etimología de palabras relacionadas a la leche y afines.

Es cuando llegamos al sociólogo que las cosas se ponían interesantes. Los niños deberían ejercer la función del sociólogo, lo que incluía entrevistar a los padres sobre el consumo de… lácteos. Sin ser informados o remunerados, esos niños hicieron una encuesta de mercado para Danone.

“1, 2, 3 ¡Salud!” tenía también carteles. Uno de ellos hablaba sobre los cuidados generales con el cuerpo, lo que incluye los huesos: “Productos lácteos, como queso, leche y yogur, contienen nutrientes que ayudan al cuerpo a dejar los huesos más fuertes y saludables”.

En el cartel vemos que la situación comienza a quedar más complicada del punto de vista científico. Primero, hay una reinterpretación del Guía Alimentar para la Población Brasileña, que recomienda hacer de la alimentación in natura la base de la dieta y evitar el consumo de ultra procesados.

El cartel habla en “usar” alimentos in natura, y no priorizar, y evitar los “muy procesados”, lo que es algo bien diferente al concepto de ultra procesados.

Lo más curioso es que el cartel propone un reparto por grupo de alimentos, lo que va contra la filosofía del Guia. El material del Ministerio de Salud ofrece una línea de razonamiento sobre cómo alimentarse y evita el enfoque por nutrientes y grupos de alimentos. Al final, si sigues la recomendación de hacer de los alimentos in natura la base de tu dieta, no hace falta ser un experto en nutrición.

El reparto por grupos, por otra parte, es difícil de llevar a cabo en el día a día. Qué es una porción de carne? ¿Una porción de fruta es un trozo de sandía, una manzana o un mango? Y al pan francés, ¿debo comerlo entero o solo la mitad?

Cojamos la recomendación de “1, 2, 3 ¡Salud!” de ingerir seis porciones diarias de “patata, arroz, masas, pan e yuca”. Hay productos de calidad totalmente distinta en medio. Puedo entender que estoy autorizado a comer seis porciones de fideo instantáneo y pan de molde industrializado. O debo quedarme apenas con la yuca.

El material habla también en tres porciones de queso, leche o yogur. Y deja todo aún más controversial con un tablero que debe rellenarse a diario por los estudiantes, siguiendo fielmente las recomendaciones de porciones. “SI SOBRAN ESPACIOS VACÍOS EN EL TABLERO AL FIN DEL DÍA? Significa que falta consumir algún grupo de alimento o nutriente. ¡Pero se preocupe si ocurre eso! Basta poner atención para que no ocurra en los demás días de la semana”.

Si se lleva al pie de la letra, esa orientación induce niños que consumen más de tres porciones diarias de frutas y legumbres a reducir su consumo. En la vía contraria, incentiva el consumo de productos que no son imprescindibles y que pueden hacer mal.

“Los lácteos pueden aportar nutrientes que son importantes, pero nada que nos obligue a consumir determinadas porciones por día para que se ofrezca lo que necesitamos de una nutrición adecuada”, dice Fabio Gomes, asesor regional de Nutrición y Actividad Física de la Organización Panamericana de Salud (Opas). Él considera que los esfuerzos publicitarios de ese segmento económico transformaron a la leche en un superalimento y transmitieron la idea de que es la única fuente de calcio posible.

“¿Lácteos son leche? ¿O un producto que contiene leche, azúcar, espesantes, colorantes y otras cosas que van en la composición?”, pregunta. “Pensando que la industria tomó el rumbo de usar cada vez menos alimentos y cada vez más cosméticos para reducir su coste de producción, se refuerza la necesidad de pensar lácteos como un alimento de la manera como fue desconfigurado, como una fuente que desvirtúa la alimentación y la recomendación de una alimentación saludable”.

Danonino, buque insignia de Danone, es alto en azúcar y en grasas saturadas. La inversión en publicidad fue tan exitosa que hasta hoy es considerado un ítem fundamental para un crecimiento saludable. En un estudio hecho en 2015, madres argentinas citaron a Danonino como obligatorio en la dieta de sus hijos y declararon la idea de que están haciendo un buen acto al comprarlo.

Danet es también muy consumido entre los pequeños, tiene exceso de azúcar y de grasas saturadas.

Límites

El proyecto de Danone es emblemático sobre los límites de la presencia de empresas en el ambiente escolar. La corporación alega que se trata de una iniciativa “unbranded”, o sea, que no hay cualquier exposición de la marca.

“Lo que más llama la atención es el resultado”, dice Ekaterine Karageorgiadis, del Instituto Alana. “He analizado más de tres mil fotografías, dibujos, redacciones. Es claro que existe un mensaje de marca. Si no fuera así, los niños no escribirían una redacción sobre el papel de Danone. Los niños no dibujarían un pote rojo y escribiría que para ser saludable es necesario consumir lácteos tres veces al día. No sacaría una foto que dice ‘Danone, Danone, Danone’. No habría una premiación con productos de la empresa sobre una mesa”.

Charlamos con gestores públicos municipales involucrados en “1, 2, 3 ¡Salud!”. La historia es conocida. Primero, las redes de educación carecen de recursos. Segundo, de proyectos. Un material didáctico atractivo, unido a una obra de teatro bien producida, hablando sobre hábitos saludables, es una oportunidad de romper con la rutina escolar y de hablar sobre asuntos que muchas veces están más allá de los conocimientos de los profesores.

Se suma a este escenario el ofrecimiento de un premio a las escuelas y a los niños que desarrollaran los mejores trabajos. No sobre la vida saludable, pero a respecto de la importancia de los lácteos. Hay una serie de videos en YouTube en los cuales se pueden verificar los resultados obtenidos con ese proyecto por la empresa.

Danone tiene un compromiso voluntario sobre publicidad orientada a niños. La empresa dice que no practica la distribución de productos en escuelas, “a menos que se lo solicite la institución de enseñanza o para fines educativos o deportivos”. Hace parte de la propuesta no motivar “hábitos poco saludables” y no minar la autoridad de los padres. La corporación se autoriza aún a hacer publicidad de productos para niños de tres a doce años, desde que sean considerados por ella como saludables – es el caso de Danonino, con 6,1 gramos de azúcar por pote.

Anvisa quer coibir informação enganosa em rótulo de alimento

Sugestão é limitar ou até proibir mensagens positivas em produtos com alerta por excesso de açúcar, sal e gorduras saturadas

A Agência Nacional de Vigilância Sanitária (Anvisa) estuda limitar e até proibir alegações nutricionais em rótulos de alimentos ultraprocessados. A medida está conectada à definição de um padrão de rotulagem frontal para esses produtos, e é prevista no relatório apresentado ontem, 21, pelo diretor-presidente, Jarbas Barbosa.

A Anvisa admite que a situação atual induz o consumidor a erro. “Esse cenário é agravado pela fragilidade dos critérios de composição para veiculação de alegações nutricionais, que não coíbem alimentos com quantidades elevadas de nutrientes negativos de ostentarem destaques sobre suas qualidades nutricionais positivas nos rótulos.”

O que isso significa? Hoje, um salgadinho com excesso de sal e gorduras saturadas pode exibir no rótulo que promoveu uma redução de 20% nesses dois itens. Um pão alto em sal e gorduras saturadas pode se declarar como “fonte de fibras”. Uma margarina com excesso de sal, gorduras e gorduras saturadas pode dar a entender que faz bem para o coração. Todos esses exemplos são reais e foram colhidos em prateleiras de supermercados.

A Anvisa analisa algumas possibilidades. Uma delas é a proibição total das alegações nos produtos que sejam alvo da rotulagem nutricional frontal. Ontem, a agência oficializou a proposta de adoção de alertas em alimentos industrializados com excesso de sal, açúcar e gorduras saturadas. Nesse sentido, a decisão seria similar à do Chile, pioneiro na adoção de sinais de advertência frontais nos rótulos. Lá, esses produtos não podem exibir alegações, nem fazer uso de personagens infantis, nem exibir publicidade na televisão.

Outra possibilidade seria restringir as alegações que dizem respeito aos nutrientes objeto de regulação. Ou seja, um salgadinho não poderia falar que reduziu o teor de sal, mas poderia indicar que é assado e feito com óleo de girassol.

Além disso, a agência avalia limitar o tamanho que essas alegações ocupam na embalagem para que não sejam maiores que os sinais de advertência. As evidências científicas mostram que isso é especialmente importante para a interpretação das informações por crianças.

O relatório também declara a intenção de que sejam definidos critérios mais claros para essas alegações. Hoje, os fabricantes têm uma grande margem de manobra. A solução seria definir parâmetros de acordo com o teor nutricional por 100 gramas de alimento, no caso dos sólidos, e 100 mL, no caso dos líquidos.

A Anvisa deve dar fim à apresentação das informações nutricionais por porções. A liberdade de escolher o tamanho da porção tem feito com que as empresas adotem parâmetros que favorecem o produto. O documento ressalta que isso pode induzir o consumidor a engano quanto às propriedades nutricionais de um ultraprocessado e que dificulta a comparação porque as pessoas são obrigadas a fazer cálculos.

“Essa situação prejudica a capacidade de o consumidor fazer escolhas bem informadas e de compreender a importância do alimento para a qualidade da sua alimentação e saúde”, afirma a Anvisa.

No mesmo sentido, a agência deve limitar os nutrientes listados na tabela de informação nutricional, evitando que as empresas apresentem aqueles mais benéficos a seus interesses, e não necessariamente benéficos aos consumidores. A principal novidade do ponto de vista prático seria a obrigação de declarar os açúcares adicionados no processo de fabricação – atualmente, essa informação é voluntária, o que dificulta a análise dos produtos.

O preço de não agir

O relatório parte da premissa de que manter o cenário é inviável. Atualmente, os consumidores têm dificuldade em interpretar as informações oferecidas, que, para piorar, são alvo de distorção por parte dos fabricantes. A Anvisa também descarta deixar a solução nas mãos do setor privado, apoiando-se nas evidências científicas de que a autorregulação é insuficiente e por vezes agrava o quadro.

Ressaltando a correlação entre alimentação, obesidade e doenças crônicas não transmissíveis, a agência avalia que é preciso criar um padrão de rotulagem frontal que ajude a promover escolhas saudáveis, ainda que se saiba que essa medida, sozinha, não resolve o problema.

O relatório deixa mais claros os critérios seguidos pela agência para defender a adoção dos alertas. Ontem, a diretoria colegiada aprovou o documento, de 249 páginas. A Gerência-Geral de Alimentos da agência chegou a uma conclusão parecida àquela que temos apresentado no Joio: as advertências criadas pelo Chile funcionam melhor que os outros modelos disponíveis.

Inclusive, a bibliografia consultada pela agência é similar à que temos apresentado aos leitores, e leva à conclusão de que os alertas são superiores em seis quesitos: captura da atenção; compreensão; percepção em relação a alimentos não saudáveis; redução da percepção de frequência de consumo; mudança na intenção de compras.

Como também temos dito, os sistemas de rotulagem frontal ainda estão em fase de implementação e desenvolvimento, de modo que é cedo para ter certeza sobre a eficácia na prevenção e na contenção da obesidade, que se transformou num dos maiores problemas de saúde pública do século 21.

Isso coloca a agência reguladora numa situação complexa. Esperar mais tempo fará acumular evidências científicas e garantirá a adoção de um modelo com melhor perspectiva de funcionamento. Mas também custará mais vidas por hipertensão, diabetes, câncer. Desde que o Chile começou a aplicar esse modelo, há apenas dois anos, já surgiram sinais de que é necessário promover ajustes.

Nesse sentido, a agência descartou o semáforo proposto pela Associação Brasileira das Indústrias de Alimentação (Abia), que previa as cores verde, amarelo e vermelho para açúcar, sal e gorduras saturadas. Várias pesquisas mostraram uma eficácia menor que a dos alertas.

Ao mesmo tempo, a Anvisa não fechou posição pelos sinais de advertência propostos pelo Instituto Brasileiro de Defesa do Consumidor (Idec). Os triângulos de fundo preto foram uma adaptação feita por uma equipe de design da informação da Universidade Federal do Paraná. A leitura da agência é de que não necessariamente esse formato funciona melhor que o octógono.

O que a Anvisa decidiu fazer, então, é colocar algumas das possibilidades de alerta em consulta pública, que será aberta esta semana e tem previsão de duração de 45 dias. Além do modelo do Idec, estarão sobre a mesa os hexágonos defendidos pela Câmara Interministerial de Segurança Alimentar e Nutricional (Caisan) e os círculos vermelhos apresentados pela Fundação Ezequiel Dias, ligada ao governo de Minas Gerais. Também serão analisados os sistemas que estão em fase de definição no Canadá: em vez de apresentar as advertências em separado, condensa-se todas as informações num único símbolo.

Diferenças

A Anvisa também decidiu deixar de lado a sugestão do Idec de que fossem adotados alertas para a presença de adoçantes e gorduras trans. Quanto ao primeiro, o relatório considera não haver evidências científicas conclusivas de que façam mal à saúde. O Idec teme que a tendência de reformulação de produtos leve a indústria a abusar dessas substâncias em substituição ao açúcar.

Já as gorduras trans são alvo de discussão em separado pela agência, que não descarta a possibilidade de proibir o uso. Na última semana, a Organização Mundial de Saúde (OMS) anunciou um plano que visa a extinguir a utilização pela indústria até 2023.

Os triângulos do Idec também previam a adoção de alertas para o excesso de gorduras totais, mas a agência considerou que não há evidência de que sejam substâncias exclusivamente nocivas à saúde, à diferença das gorduras saturadas.

Uma outra diferença-chave está na escolha do perfil de nutrientes, ou seja, dos critérios que serão aplicados para definir se um produto tem excesso de sal, açúcar e gorduras saturadas. O padrão proposto pela indústria era bem mais frouxo, conforme informamos aqui no Joio.

O Idec defende o modelo desenvolvido pela Organização Panamericana de Saúde (Opas) justamente pensando em uma ferramenta que pudesse ser adotada por países interessados em definir uma agenda regulatória em torno da obesidade.

A Anvisa havia desenvolvido dois modelos próprios, um mais frouxo e outro mais rigoroso. Ambos calculam o excesso de sal, açúcar e gorduras saturadas em gramas, ao passo que o perfil da Opas adota as calorias como critério.

Mas a agência admite a possibilidade de que os parâmetros sejam ajustados ao longo da consulta pública (você pode testá-los na prática e ver como ficariam alguns itens de consumo cotidiano pela população brasileira).

Isso porque os testes feitos pelo Idec e pelo Núcleo de Pesquisas Epidemiológicas em Nutrição e Saúde (Nupens) mostraram diferenças na aplicação prática desses perfis. Em relação ao açúcar, por exemplo, 2,6% dos néctares analisados receberiam um selo de advertência, segundo o modelo da Anvisa, contra 10,1% no perfil da Opas.

No caso das gorduras saturadas, 21,8% dos pratos prontos receberiam advertências ao aplicar o sistema da Anvisa, frente a 57,3% no caso da Opas. Nos sorvetes, 47,5% contra 78,3%. Em relação ao sódio, diferenças fundamentais estariam nos pães industrializados e nos pratos prontos.

Há também categorias nas quais o padrão adotado pela Anvisa acaba sendo mais rigoroso que o da Opas, embora o mais comum seja o contrário.

Anvisa se posiciona a favor de alertas para excesso de sal, açúcar e gorduras saturadas

Decisão da diretoria é derrota para o setor privado. Definição do design e dos limites, porém, fica para consulta pública que será aberta esta semana

A Agência Nacional de Vigilância Sanitária (Anvisa) oficializou hoje, 21, posição favorável ao uso de alertas em alimentos ultraprocessados. O relatório lido pelo diretor-presidente, Jarbas Barbosa, sugere a adoção de advertências para o excesso de açúcar, sal e gorduras saturadas.

O fechamento da análise de impacto regulatório é importante para fazer desaparecer uma série de incertezas. Até então não se sabia por qual tipo de sistema a Anvisa se inclinaria. Entre as iniciativas que vêm sendo testadas mundo afora com a ideia de ajudar a conter o crescimento dos índices de obesidade, há uma grande variação de formatos e objetivos.

Alguns sistemas traçam uma espécie de resumo do perfil nutricional do produto, atribuindo a ele uma nota. Outros concedem selos positivos para produtos reformulados ou com baixos teores de determinados nutrientes. E o sistema adotado de forma pioneira no Chile em 2016 alerta para excessos, numa tentativa de desencorajar o consumo de alguns produtos. As evidências acumuladas até aqui mostram que é o sistema mais eficiente, algo corroborado pelo relatório da Anvisa.

A decisão anunciada hoje representa uma derrota para a Associação Brasileira das Indústrias de Alimentação (Abia), que queria a adoção de um semáforo com as cores verde, vermelho e amarelo para os nutrientes críticos. Em vários países, o setor privado tem buscado evitar as advertências.

Agora, porém, tem início uma nova fase de pressões sobre a agência.

Será preciso definir duas questões. Primeiro, o design. O relatório de Barbosa considera que não há evidência científica para fechar posição por um dos modelos de alerta testados no mundo. O sistema chileno vem sendo analisado por Israel, Canadá, Peru e Uruguai, entre outros.

Por aqui, o Instituto Brasileiro de Defesa do Consumidor (Idec) e a Universidade Federal do Paraná fizeram uma adaptação do sistema chileno. No lugar de octógonos, sugerem a adoção de triângulos pretos para o excesso de sal, açúcar, gorduras e gorduras saturadas. Além disso, prevê que sejam assinaladas a presença de gorduras trans e de adoçantes. É um modelo defendido pela Aliança pela Alimentação Adequada e Saudável e por alguns dos maiores especialistas em nutrição do mundo.

Mas a Anvisa prevê uma série de desenhos diferentes a serem levados em conta. E, ao menos até essa etapa, não se posicionou em favor da colocação de alertas para a presença de gorduras trans e de adoçantes.

“Foi positivo no sentido de colocar como opções apenas modelos de advertência. Ainda falta analisar melhor o relatório, quando estiver publicado, para saber quais serão os pontos que a Anvisa colocará em discussão, quais estudos estão considerando”, diz Ana Paula Bortoletto, líder do programa de alimentação saudável do Idec.

Para ela, um ponto de preocupação é não ter previsão sobre a presença de gorduras trans e adoçante. O segundo, em especial, tem sido usado na reformulação de produtos como forma de reduzir a presença de açúcar. “Adoçantes são substâncias que têm um limite máximo de consumo e têm riscos à saúde relacionados”, afirma Ana Paula. Cada vez mais pesquisas têm indicado efeitos negativos dessas substâncias, inclusive para uso por diabéticos.

Um outro passo importante é a definição do perfil de nutrientes, ou seja, os índices utilizados para dizer se um produto deve ou não levar um selo de advertências. A Anvisa pode sugerir a adoção de um modelo próprio, mais rigoroso que o proposto pelas empresas, mas abaixo das expectativas das organizações da sociedade.

A Aliança cobra o uso do perfil de nutrientes da Organização Panamericana de Saúde (Opas), tido pelo setor privado como muito duro. Um estudo feito pelo Idec mostrou que seis em cada dez produtos hoje existentes nos supermercados teriam pelo menos um selo.

A consulta pública terá duas etapas. Primeiro, a Anvisa prevê abrir ainda esta semana uma chamada para receber sugestões em torno do sistema de alertas e do prazo de implementação. A tomada de opiniões ficará aberta por 45 dias.

“Não queremos medidas protelatórias”, disse Barbosa. “Queremos que se tenha um debate em que todos sejam ouvidos. A Anvisa se baseia em técnica, em ciência. As pressões são legítimas. Faz parte do nosso trabalho ouvir diferentes opiniões. A Anvisa é acostumada a lidar com isso.”

Após essa fase será redigida uma minuta com a proposta de resolução a ser aprovada pela diretoria colegiada. E, com isso, será aberta uma nova etapa de escuta às sugestões da sociedade e do setor privado.

Lados opostos

A reunião na Anvisa mais uma vez marcou a oposição entre os representantes do setor privado e os da sociedade civil. A Associação Brasileira das Indústrias de Alimentação (Abia) e a Confederação Nacional da Indústria (CNI) reforçaram predileção pelo semáforo e evitaram tecer comentários específicos sobre os alertas.

Do outro lado, organizações sociais e governamentais deixaram claro entender que há evidências científicas em favor dos triângulos de advertência e do perfil de nutrientes da Opas. A coordenadora-geral de Alimentação e Nutrição do Ministério da Saúde, Michele Lessa, reforçou a posição da estrutura governamental em prol dos alertas.

A Câmara Interministerial de Segurança Alimentar e Nutricional (Caisan), o Conselho Federal de Nutricionistas (CFN) e o Conselho de Segurança Alimentar e Nutricional (Consea) também defenderam que se siga na linha de adotar as advertências.

Igor Rodrigues Britto, advogado e representante do Idec, considera que a decisão da Anvisa reforça a maior eficiência desses sistemas.

Na mesma linha foi Ana Maria Maya, representante da ACT Promoção da Saúde. Ela recordou a crescente associação entre o aumento do consumo de ultraprocessados e a obesidade em toda a América Latina.

Anvisa analisa hoje modelos de rotulagem frontal de alimentos

Em entrevista ao Joio, presidente da Associação Brasileira das Indústrias de Alimentação defende semáforo como melhor sistema

A Agência Nacional de Vigilância Sanitária (Anvisa) deve dar hoje, 21, um passo importante na definição de um novo modelo de rotulagem frontal de alimentos industrializados. A pauta da reunião da diretoria prevê a apresentação do relatório de análise de impacto regulatório, ou seja, das impressões gerais sobre os modelos em discussão.

No papel, o pressuposto desses sistemas é encorajar hábitos mais saudáveis, na busca por um freio aos índices de sobrepeso e obesidade, que já afetam mais da metade da população brasileira. 

Mas há diferenças grandes em termos de resultado. O tema é recente. Países ao redor do mundo desenvolvem sistemas próprios. E apenas o Chile tem implementação obrigatória. De modo que os estudos científicos ainda se acumulam, porém com sinais cada vez mais claros de quais modelos funcionam melhor.

Por aqui, a Associação Brasileira das Indústria de Alimentação (Abia) apresentou à Anvisa um semáforo adaptado ao sistema de adesão voluntária criado em 2006, no Reino Unido. O padrão mostra as cores verde, amarelo e vermelho para açúcar, gordura saturada e sódio. Basicamente, traz para a frente do rótulo algumas informações que já constam da tabela nutricional, acrescidas de cores que, na visão da Abia, facilitam a interpretação.

O recém-eleito presidente da organização, Wilson Mello Neto, respondeu por e-mail a algumas perguntas do Joio. “A rotulagem nutricional é uma das medidas para incentivar uma alimentação equilibrada, o que significa comer com moderação e de forma variada”,  defende.

Há outros modelos em disputa. Um deles é inspirado no caso chileno, com sinais de advertência para sal, açúcar, gorduras e gorduras saturadas. É o sistema defendido pela Aliança pela Alimentação Adequada e Saudável, que reúne organizações não governamentais e pesquisadores. Segundo reportagem do jornal Folha de S. Paulo, a análise de impacto regulatório mostrará que esse é o sistema mais eficaz.

Também não é segredo a posição do Joio: nossa carta de princípios adota as linhas do Guia Alimentar para a População Brasileira, com a recomendação de que sejam evitados os alimentos ultraprocessados. As evidências científicas mostram que o sistema de advertências é o que melhor funciona nesse sentido.

Porém, consideramos importante que o leitor conheça todas as posições e tome a própria decisão. Por isso, apresentamos abaixo a entrevista concedida pelo presidente da Abia.

Você também pode saber mais sobre os sinais de advertência e sobre o NutriScore, sistema francês que foi apresentado à Anvisa pela Associação Brasileira de Nutrologia (Abran).

Como foi a definição, pela Abia, do modelo de rotulagem frontal apresentado à Anvisa? Quais foram as vantagens do semáforo em relação a outros modelos estudados?

A Abia acredita que a rotulagem nutricional frontal é uma excelente forma de garantir que o consumidor tenha mais informações e informações mais claras para compor a sua dieta, com a indicação das porções, das medidas caseiras, da quantidade de porções por embalagem e de ícones coloridos que facilitam a compreensão das quantidades de sódio, açúcares totais e gordura saturada.

Wilson Mello Neto entende que as advertências não contribuem para a educação do consumidor (Foto: Abia)

Fizemos uma análise detalhada dos modelos existentes, com uma revisão bibliográfica conduzida pelo Núcleo de Estudos e Pesquisas em Alimentação, da Unicamp, estudo que indicou que a utilização de cores, no painel frontal, facilita o entendimento das informações nutricionais.

Partindo da premissa de cores, tomamos como base o modelo de rotulagem nutricional colorido já utilizado no Reino Unido. Isso porque esse modelo permite que o consumidor faça a composição nutricional mais apropriada para ele, comparando as características dos alimentos e o teor de cada nutriente. Dessa forma, as pessoas podem fazer suas escolhas para uma dieta equilibrada, diversificada e inclusiva.

Pesquisa Ibope Inteligência revelou que sete em cada dez brasileiros preferem o modelo do semáforo. Para 89% dos entrevistados, ele cumpre os requisitos para auxiliar escolhas mais nutritivas e saudáveis. 70% dos brasileiros compreendem as informações nutricionais porque estão baseadas em porção e medida caseira.

Além da mudança na rotulagem nutricional, acreditamos que devem ser realizados também programas de educação alimentar e nutricional.

Qual a opinião da Abia sobre o impacto que essa medida pode ter em termos de consumo e de saúde pública?

Consideramos que o aumento da incidência de obesidade e de outras doenças associadas ao estilo de vida atual tem causas multifatoriais e sua solução passa por uma abordagem ampla, incluindo o incentivo à prática de atividades físicas e à alimentação equilibrada.

A indústria de alimentos está comprometida em promover ações concretas para ajudar a combater o problema, com grande investimento na inovação do seu portfólio e adequação às necessidades atuais do consumidor e seu paladar. As mudanças passam por alterações no perfil nutricional, disposição de alimentos em porções menores e redução voluntária de sódio, gordura trans e açúcar, trabalho realizado em parceria com o Ministério da Saúde.

Já foram retiradas 310 mil toneladas de gorduras trans dos alimentos industrializados até 2016. Com relação ao sódio, o compromisso retirou mais de 17 mil toneladas e tem a meta de chegar a 28,5 mil toneladas até 2020. O trabalho com o ministério para a redução de açúcar já começou e está na fase das oficinas técnicas.

A rotulagem nutricional é uma das medidas para incentivar uma alimentação equilibrada, o que significa comer com moderação e de forma variada. A simples proibição de alimentos não contribui para a adoção de hábitos saudáveis. É preciso avaliar o contexto da dieta e os hábitos de vida do consumidor, bem como realizar campanhas de educação alimentar e nutricional.

Qual deve ser o objetivo da Anvisa com a definição desse modelo de rotulagem: garantir a comparação entre produtos ou desestimular o consumo de determinados produtos?

O objetivo deve ser estimular uma alimentação equilibrada, de acordo com a quantidade e nutrientes de cada alimento.

Mike Rayner, um dos criadores do semáforo britânico, fez seguidos estudos que chegaram à conclusão de que esse sistema tem baixa efetividade. Ele aderiu a um abaixo-assinado que pede que a Anvisa adote os sinais de advertência. Como a Abia avalia essa questão?

Entendemos que a decisão de Mike Rayner foi baseada na experiência da Europa, que difere da realidade brasileira. O modelo do Reino Unido foi uma inspiração para o desenvolvimento de uma proposta adaptada à realidade brasileira. Acreditamos que o Brasil é um país com características singulares, particularidades importantes relacionadas ao tamanho do território e da população, além das diversidades regionais. E, por essas razões, acreditamos que não devemos simplesmente replicar modelos estrangeiros.

Na visão da Abia, quais as evidências científicas que podem ser percebidas como desvantagens do sistema de advertências?

Levamos em consideração as evidências de que a utilização de cores facilita a compreensão das informações nutricionais, como demonstrou a revisão bibliográfica conduzida pela Unicamp.

A rotulagem nutricional frontal, por porção, com a indicação das medidas caseiras, da quantidade de porções por embalagem e de ícones coloridos para quantidades de sódio, açúcares totais e gordura saturada traz informações mais completas. O modelo de advertência, por fornecer informações limitadas sobre a composição nutricional dos alimentos e das porções, não contribui para a educação do consumidor e, consequentemente, a adoção de uma dieta equilibrada e saudável.

Brazil: Danone provided controversial nutritional guidance to 300,000 children

A project in schools prescribes three servings of cheese, milk or yogurt per day, a recommendation that is not consensual within the scientific community

A Danone project has given controversial nutritional guidance to at least 300,000 students in Brazil’s public school system. Despite the promise to talk about healthy habits, the 1, 2, 3 Saúde Project (“1, 2, 3 Health!”) emphasized the consumption of lactic or dairy products, the flagship of the French Corporation, as it happens.

The program consisted of a play and educational material handed out to teachers and pupils, and was developed as a partnership with state- and municipal level Education Departments between 2013 and the first half of last year, when Danone decided to abort the program due to pressure.

–”Dairy product” comes from a very old word, lactis, which means “milk,” said the teacher during the play “The Fabulous World of Discoveries”.
– Got it. Dairy contains milk! – answered the main character, a pupil named Joãozinho (Johnny).
– That’s right! and, if you want to be nimble, strong, healthy and keep up your level of curiosity and imagination, you need three servings of dairy per day.

The project could be considered controversial if it only induced the consumption of dairy products. However, “ 1, 2, 3 Health! ” went one step further and categorically prescribed the need to consume three servings of these products per day, at the risk of suffering health problems in the short, mid and long term.

There is no scientific consensus to support this type of claim, despite dairy manufacturers’ constant effort to fund research which is favorable to their interests. If this were the case, there would be no vegan diets. And Asia, which concentrates 60% of the world population and as a rule has a very low intake of dairy products, would not be able to generate agile, strong and creative children like Johnny.

Such an initiative reached the point of being investigated by the Federal District State Prosecutor’s Office in 2016. Now, there is a chance the lawsuit will be filed.

“It was a project about an important objective for schools that was to help children make choices. The choices were given as possibilities of adult professions, “said Lilian Faversani, the educator who coordinated the preparation of the original educational material.

“In the second year of the project, Danone made changes to the illustrations. They came up with illustrations of Danone’s yogurts. Danone called us and asked us to perform activities that would involve the distribution of yogurt at school at some point. It was then that I decided to leave the project and even requested my name be removed from the material. I disagreed completely.”

When asked about such statements, Danone chose to send out a generic answer. “Danone Brasil would like to emphasize that its communication actions are fully compliant with current Brazilian legislation and reflect the company’s mission to bring health to a large number of people. Between the years 2015 and 2016 the “1,2,3 Health” program disseminated information and knowledge about the importance of a good diet for free to schools all over the country, and in a fun way. Danone reiterates its commitment towards contributing to help Brazilians to adopt healthier living and eating habits.”

Trust in schools

We talked to people who participated in the “1, 2, 3 Health! ” program and we have no reason to doubt they acted in good faith. The interviews themselves, however, showed how complex it is to find the fine line between advertising and educational actions when it comes to the school environment.

“It’s ranked as an educational project. So it is much more difficult to develop a critical sense about this action”, says Ekaterine Karageorgiadis. She is the coordinator of the Children and Consumption project at Alana Institute, which specializes in fighting advertising directed at infants. “Children rely on educators. They are in a place of care, of responsibility. So when commercial messages are heard within school premises, they are reinforced by those people who are there to look after the children.”

The corporation has donated – and received a tax refund for – a total of US$ 350,000.

Everything indicates that the project was very good for business. A 2015 video reported that 45% of participants said they had increased dairy product consumption – 46% declared they had increased vegetable consumption. “We were eager to work on eating habits from childhood because we know that is when your habits are formed,” said Maria Prado, Danone’s Category Development Manager.

The project focused on the harm that a low consumption of dairy products caused at each stage of one’s whole life. The core of the educational material consisted of the introduction of eight professions.

The pediatrician showed that calcium obtained from dairy products is a key element for healthy growth. The biologist talked about good and bad bacteria. The geriatrician warned that low intake of calcium throughout your life is associated with osteoporosis in the elderly. The teacher spoke about the etymology of words related to milk.

It’s when we get to the sociologist that things become more interesting. The children were supposed to pretend they were sociologists, which included interviewing their parents about the consumption of ….guess what? … dairy products. Those children did market research for Danone without being aware of or getting paid for it.

“1, 2, 3 Health!” also put up posters. One of them talked about general body care, which included bones: “Dairy products, such as cheese, milk and yogurt, contain nutrients that help the body make stronger and healthier bones.”

On the poster below, the situation begins to get more complicated from a scientific point of view. First, there is a reinterpretation of the Dietary Guidelines for the Brazilian Population, which recommends to make natural and minimally processed foods the basis of your diet. And, more important, to avoid the consumption of ultraprocessed foods.

Interestingly enough, dairy product entrepreneurs were the strongest voices when the Ministry of Health’s baseline document was drafted in 2014. Since then, there have been attempts to give it another meaning. The material of “1, 2, 3 Health! “ is an example: “Eat fresh foods and avoid foods that have been too much processed.”

The most curious thing is that the poster proposes a portion per food group, which goes against the concept of the Guidelines. The Ministry of Health material offers a line of thought about eating habits and avoids issues such as considering nutrients and food groups. After all, if you follow the recommendation of making natural foods the basis of your diet, you do not have to worry about being a nutrition expert.

On the other hand, portioning is difficult to do on a daily basis. What is a portion of meat? Is a portion of fruit a slice of watermelon, an apple or a mango? What about bread, should I eat a whole roll, a slice or half of it?

Let’s follow the recommendation of “1, 2, 3 Health!” of ingesting daily six servings of “potatoes, rice, pasta, bread and manioc.” There are totally different qualities of products among them. I can understand that I am allowed to eat six servings of instant noodles and industrially processed bread. Or that I should just stick to manioc.

The material also speaks of three portions of cheese, milk or yogurt. And everything gets more controversial when students need to fill in the blanks on a board daily, faithfully following the recommendations of portioning.

“IF THERE ARE EMPTY SPACES ON THE BOARD AT THE END OF THE DAY…. It means that you failed to consume from some group of foods or nutrients. Do not worry if it happens! Just make sure it does not happen again on other days of the week. ”

Taken literally, this guideline induces children who consume more than three daily servings of fruits or vegetables to reduce their intake. Conversely, it encourages the consumption of products that are not essential and that can even do them harm.

“Dairy products can provide nutrients that are important, but not that we have to consume certain portions per day to provide what we need to get adequate nutrition,” says Fabio Gomes, regional advisor of the Pan American Health Organization (Paho). He believes that the advertising efforts of the industry turned milk into a superfood and conveyed the idea that it is the only possible source of calcium.

“Does dairy products mean milk? Or is it a product that contains, besides milk, sugar, thickeners, dyes and other things mixed in? “He asks. “When we think that the dairy product industry is thinking along these lines, of using less and less real food and increasingly adding cosmetic foods to reduce production costs, this reinforces the need to think of dairy products as a food that has been tampered with, so much so that it has turned out to be a food source that distorts good eating habits and a healthy diet. ”

Danoninho, Danone’s flagship product, is high in sugar and saturated fats. Advertising investment has been so successful that it is, to this day, considered an essential item for healthy growth in many countries. In a study carried out in 2015, Argentinean mothers cite Danoninho as mandatory in their children’s diet and believe they are doing a good thing by buying it.

Danette, also very popular among small children, has excess sugar and saturated fats.

Limits

The Danone project is emblematic with regard to the limits of the presence of companies in the school environment. The corporation claims that it is an “unbranded” initiative, in other words, that there is no brand exposure.

“What strikes me most is the result,” says Ekaterine Karageorgiadis from Alana Institute. “I have analyzed over three thousand photos, drawings and essays. Of course there is a branding message. If not, children would not write an essay about the role played by Danone. The child would not draw a little red pot and write down that in order to be healthy you need to consume dairy products three times a day. They would not take a picture that says Danone, Danone, Danone. There would not be an award ceremony with the company’s products on a table. ”

We talked to municipal public authorities involved in the “1, 2, 3 Health! ” Project. The story is well known. First, education networks lack resources. Second, not enough projects. Nice looking educational material, combined with a well-made play talking about healthy habits is a chance to break the routine and talk about subjects that are often beyond teachers’ knowledge.

In addition to this scenario, awarding a prize to schools and children who develop the best projects. Not about healthy living, but about the importance of dairy products. There are quite a few videos on YouTube where you can check the results of this project.

Danone has a voluntary commitment regarding advertising aimed at children. The company says it does not distribute products at schools, “unless it is requested by the educational institution or for educational and sporting purposes.”

It is part of the proposal not to encourage “unhealthy habits” and not to undermine parents’ authority. The corporation also authorizes itself to advertise products to children between the ages of three to twelve, as long as they are considered healthy – this is the case of Danoninho, with 6.1 grams of sugar per 40 grams pot.

Como é o modelo de rotulagem de alimentos da França – e que a Anvisa avalia

Criadora do NutriScore diz que definição do melhor sistema depende do objetivo que se quer alcançar: identificar alimentos não saudáveis ou comparar produtos ultraprocessados

Quando a Anvisa anunciou que avalia o NutriScore como modelo de rotulagem frontal de alimentos, provocou surpresa. Esse sistema foi adotado pela França em outubro do ano passado de forma voluntária. A ideia é cruzar as informações nutricionais de um alimento e classificá-lo de A a E. Além dos pontos negativos, como excesso de calorias, açúcares, gorduras e sal, o algoritmo leva em conta pontos positivos, como a presença de vegetais e certas oleaginosas, fibras e proteínas.

A Anvisa ainda não deixou claro qual seu objetivo na definição de um modelo de rotulagem frontal. Espera-se para breve a apresentação da posição da agência. Um dos sistemas em debate é defendido pela Aliança pela Alimentação Adequada e Saudável. Trata-se de uma adaptação do modelo criado pelo Chile, com alertas para o excesso de sal, açúcar, gorduras e gorduras saturadas.

Outra possibilidade, defendida pela Associação Brasileira das Indústrias de Alimentação (Abia), é um semáforo que apresenta as cores verde, amarelo e vermelho para os nutrientes-chave.

Para entender melhor a situação, entrevistamos Chantal Julia, da Equipe de Pesquisa em Epidemiologia Nutricional da Universidade Paris 13, uma das responsáveis pela criação do NutriScore ao lado do colega Serge Hercberg.

Qual dos sistemas funciona melhor? “O NutriScore e o sistema de advertências não respondem ao mesmo objetivo. Enquanto o NutriScore visa a oferecer uma base para comparar produtos, entre categorias e dentro dessas categorias (para ajudar em substituições), o sistema de alertas objetiva identificar os alimentos não saudáveis”, ela responde.

Apoiadores das advertências defendem que o sistema criado pelo Chile funciona melhor para a realidade latino-americana: à diferença da Europa e dos Estados Unidos, seguimos a consumir muitos alimentos in natura e os produtos ultraprocessados são apenas uma parte (crescente) de nossa dieta. De modo que um modelo que desencoraje o consumo de ultraprocessados seria melhor do que um sistema que indique qual desses produtos é menos pior.

Além disso, o foco nos nutrientes em excesso estimula a indústria a promover reformulações que reduzam esses nutrientes, ao passo que o NutriScore poderia incentivar a que se tente acrescentar algum item positivo sem reduzir o índice de ingredientes negativos. Ou seja, um iogurte cheio de açúcar poderia subir de nota simplesmente com a adição de fibras.

Nos testes feitos na Europa, o NutriScore se saiu melhor que os demais modelos existentes, a maioria criados pela própria indústria. O sistema francês provocou insatisfações entre os fabricantes, que conseguiram empurrar a definição por alguns anos. Mas, agora, alguns deles aprenderam a gostar desse modelo, caso da francesa Danone, que tem um portfólio fácil de encaixar nas notas A e B.

Em tempo: o modelo que a Associação Brasileira de Nutrologia (Abran) apresentou à Anvisa tem alterações em relação ao NutriScore original, o que invalida as evidências científicas colhidas na França.

Na entrevista a seguir, Julia enfatiza a necessidade de ter claro qual o objetivo da rotulagem e avalia que não se pode simplesmente transpor um mesmo modelo para realidades diferentes.

Em termos de design, como o NutriScore foi desenvolvido? As letras se mostraram mais eficientes que números ou estrelas?

O NutriScore foi desenvolvido com base na literatura científica sobre rotulagem frontal, e particularmente de acordo com os seguintes critérios.

  1. Rótulos afixados em todos os alimentos são mais eficientes que os afixados em apenas uma parte dos alimentos (os mais saudáveis, por exemplo). De fato, se um sistema será colocado em todos os alimentos, a projeção geral que tem é muito mais importante, e os consumidores têm menor tendência de olhar a informação no momento da compra.
  2. Rótulos que sintetizam informações são mais eficientes que os baseados em nutrientes. De fato, fornecer informação sobre a qualidade nutricional geral de um alimento tem maior chance de ser facilmente entendido pelos consumidores, particularmente naqueles com baixo nível educacional, que podem não estar bem informados sobre noções de gorduras saturadas ou açúcar e suas implicações para a saúde.
  3. Rótulos baseados em cores são mais efetivos que os monocromáticos. Realmente, rótulos com cores que sejam entendidas de pronto são muito mais fáceis de ser interpretados pelos consumidores, o que é importante em se tratando em situações de compra, que são feitas em pouquíssimo tempo.

Usando esses critérios, o NutriScore foi desenvolvido como uma síntese de gradações de cores. As letras foram adicionadas às cores de maneira a melhorar a leitura da informação e permitir que as pessoas cegas também o utilizem. Finalmente, permite que alguns fabricantes que só usam embalagens monocromáticas o apliquem sem custo adicional.

Quando vocês levaram a proposta pela primeira vez ao governo, esperavam lidar com um lobby tão pesado?

A proposta do NutriScore figurou primeiro num relatório definindo 15 medidas na nutrição em saúde pública, incluindo também regulação do marketing e taxação de produtos não saudáveis. Entre todas essas medidas, apenas algumas foram aproveitadas pelo governo.

Estávamos preparados para lidar com algum lobby, mas ficamos muito surpresos com a extensão e um certo criticismo brutal que enfrentamos durante os dois anos de seleção. Essa é a razão pela qual documentamos esse processo, de maneira que os colegas possam ver as dificuldades que encontramos e se preparar caso queiram trabalhar com isso.

É sabido que o lobby conseguiu atrasar a decisão sobre o NutriScore. Mas vocês conseguem enxergar algum efeito positivo dessa demora?

O único efeito positivo é ter permitido desenvolver mais informações científicas para validar o NutriScore, em todas suas dimensões (perfil nutricional, design gráfico). Desde 2014, publicamos mais de 15 artigos de validação, fornecendo evidência científica também de sua eficiência potencial quando implementado. A evidência científica foi um fator muito importante na seleção do NutriScore.

Por outro lado, houve alguma corporação ou segmento econômico que apoiou o NutriScore desde o começo?

Pelo que sabemos, todos os agentes econômicos se opuseram ao NutriScore no começo, através de entidades empresariais dos fabricantes e dos varejistas. As corporações falaram apenas por meio dessas entidades, e firmemente se opuseram ao modelo. As duas entidades propuseram alternativas, tanto para atrasar o processo de decisão como para tentar um modelo mais amigável aos interesses da indústria.

E o discurso da indústria mudou?

Nem toda a indústria. Alguns atores ainda desafiam o NutriScore, tanto na França como na União Europeia. Como o NutriScore só pode ser voluntário, de acordo com a lei europeia, algumas corporações estão usando os próprios sistemas de rotulagem frontal, o que pode confundir o consumidor.

No entanto, muitos atores mudaram de posição desde a decisão e agora estão apoiando a implementação. Eu acredito que isso se relacione a dois fatores:

  1. Os estudos científicos, alguns dos quais conduzidos sob o guarda-chuva do Ministério da Saúde, compararam vários formatos, e todos apontaram o NutriScore como o mais efetivo. Dado o acúmulo de dados, e a seleção do NutriScore baseada nesses dados, aceitaram os resultados dos estudos e agora estão convencidos de que o NutriScore é o mais efetivo.
  2. Associações de consumidores deram um apoio firme ao NutriScore desse o começo, e há um amplo apoio social. Uma petição em 2015 defendendo a implementação recebeu mais de 250 mil assinaturas, simbolizando esse apoio.

Dada essa situação e a evidência científica, agora 33 empresas se comprometeram com o NutriScore, representando em média 15% do mercado. Esperamos que isso leve mais empresas a subir a bordo.

Como tem sido a implementação? Foi possível notar mudanças no comportamento do consumidor e na reformulação de produtos?

O NutriScore entrou em vigor em outubro. Ainda que alguns alimentos já tenham a rotulagem, ainda é muito cedo para ver qualquer mudança no comportamento do consumidor. No entanto, sabemos que a indústria está reformulando de modo a melhorar o ranqueamento de seus produtos no NutriScore. Mesmo que o efeito nos consumidores seja baixo, esse efeito de reformulação pode ser um aspecto muito importante.

A expectativa é de que mais rótulos apresentem o esquema ao longo do ano, e então poderemos monitorar o impacto no consumidor em múltiplos estudos. Para acompanhar a implementação e melhorar o uso pelos consumidores, campanhas de comunicação estão previstas para o próximo ano.

O NutriScore não foi comparado na Europa com os sistemas de advertência. Vocês fizeram algum estudo nesse sentido? Farão?

Quando o NutriScore foi discutido, os sistemas de alerta ainda não tinham sido implementados, e portanto não foram levados em consideração nos estudos que fizemos. Porém, agora pretendemos incluí-lo nos próximos estudos. Na França, pode ser complicado, já que o NutriScore já foi selecionado e implementado, o que pode influenciar a percepção da população sobre outros esquemas. Dado isso, talvez não possamos replicar nossos estudos usando a mesma metodologia, mas podemos pensar em novas formas de investigação.

Eu li um artigo recente do Uruguai que compara o NutriScore ao sistema de alertas, e indica que em alguns aspectos os alertas são mais efetivos. Ainda é cedo para qualquer conclusão, mas o modelo francês pode ser revisto se as evidências mostrarem que o sistema chileno é mais efetivo?

Lemos com muito interesse os trabalhos de nossos colegas uruguaios. Esse estudo sugere que o NutriScore pode ser mais efetivo que as advertências para identificar alimentos saudáveis, e menos eficiente para identificar alimentos menos saudáveis. Então, de fato, ainda é cedo para tirar uma conclusão.

Mais do que isso, o NutriScore e o sistema de advertências não respondem ao mesmo objetivo. Enquanto o NutriScore visa a oferecer uma base para comparar produtos, entre categorias e dentro dessas categorias (para ajudar em substituições), o sistema de alertas objetiva identificar os alimentos não saudáveis.

Além disso, os esquemas foram desenvolvidos considerando a oferta geral de alimentos, e portanto podem não ser transponíveis de uma cultura para outra. O NutriScore foi desenvolvido para ser revisado regularmente, seguindo os dados científicos e com atualização do comportamento do consumidor. Então, esses novos estudos deverão ser levados em conta durante o processo de revisão.

Agrotóxico é remédio?

Relator do Pacote do Veneno garante que sim. Mas as evidências científicas não estão do lado dele. Assista a debate

Um debate exibido pela TV Brasil ajuda a esclarecer o que está em jogo na aprovação do Pacote do Veneno, que a bancada ruralista espera votar essa semana em uma comissão especial da Câmara dos Deputados.

Paula Johns, da organização não governamental ACT Promoção da Saúde, apresentou os argumentos da sociedade civil e da área de saúde. Do outro lado, Reginaldo Minaré, coordenador de Tecnologia da Confederação da Agricultura e Pecuária do Brasil (CNA), explicou por que os empresários querem promover alterações na atual legislação.

A bancada ruralista espera promover uma série de mudanças (para saber mais, leia aqui):

  • agrotóxicos passariam a ser chamados de “defensivos fitossanitários”
  • será permitido o registro de substâncias comprovadamente nocivas aos seres humanos e ao ambiente
  • serão mais rápidos o registro e a autorização de uso dos produtos
  • o processo de avaliação de risco ficará concentrado no Ministério da Agricultura, deixando em segundo plano a Anvisa, que leva em conta os riscos à saúde, e o Ibama, que olha a questão sob a perspectiva do meio ambiente.

“Eu considero que defensivo agrícola é um remédio para plantações. A planta tem que receber um remédio. Como nós ficamos doentes e temos que receber remédio”, voltou a defender o deputado Luiz Nishimori (PR-PR), autor do relatório que condensa vários sonhos antigos da bancada ruralista, capitaneada pelo ministro da Agricultura, o megaprodutor Blairo Maggi.

Para Paula Johns, integrante da Aliança pela Alimentação Adequada e Saudável e do Conselho Nacional de Saúde, essa argumentação não faz sentido, já que os agrotóxicos são usados de forma preventiva, antes mesmo que surja qualquer doença. Ou seja, se formos manter a comparação com remédios, seria o mesmo que consumir antibiótico mesmo sem apresentar qualquer sintoma. É um dos motivos que fazem do Brasil um dos campeões mundiais em uso de agrotóxicos.

Ela lembrou que centenas de organizações se colocaram contra o texto apresentado por Nishimori. Até mesmo o Ibama já informou que não teria como dar conta da demanda por um processo acelerado de aprovação de novos produtos. O Ministério da Saúde, a Fundação Oswaldo Cruz (Fiocruz) e a Associação Brasileira de Saúde Coletiva (Abrasco) são algumas das entidades que se opõem à aprovação.

“A forma de resolver a burocracia não é flexibilizando a regra e deixando de ter rigor científico na avaliação desses produtos”, questionou Paula Johns.

Já Reginaldo Minaré defendeu que o ponto central do projeto é a redução da burocracia. Na visão dele, isso ajuda especialmente os agricultores, que hoje demoram a poder usar alguns produtos que os poderiam beneficiar. Na visão dele, não há perda em termos de segurança da avaliação de risco.

Agrotóxico com novo nome, mas batizado pelos de sempre

Abençoados pela bancada ruralista, agrotóxicos podem ser rebatizados por deputados para enganar agricultores e consumidores

Em uma repetição da toada dos últimos anos, a semana começa sombria no Congresso Nacional. Como prova de que na atual legislatura tudo o que é ruim pode piorar, deputados da bancada ruralista querem impulsionar uma manipulação de imagem que beneficia apenas a elite do agronegócio e as megacorporações fabricantes de agrotóxicos.

Projetos de lei embutidos no “Pacote do Veneno” – apelido dado ao conjunto de medidas por ativistas pela alimentação saudável e ambientalistas – preveem alterações na Lei de Agrotóxicos (lei 7802/89). Entre elas, a renomeação dos produtos químicos, que passariam a se chamar “defensivos fitossanitários”, caso o pacote seja aprovado pela Comissão Especial da Câmara. A votação pode ocorrer a partir desta terça-feira, 15 de maio, e, depois, seguir ao plenário.

O greenwashing (em português, “lavagem verde”) defendido pelos deputados da Frente Parlamentar da Agropecuária (nome que é um eufemismo para bancada ruralista) faz parte do jogo de marketing e relações públicas que quer ocultar os impactos negativos dos agrotóxicos à saúde e ao meio ambiente.

Isso, num país que há dez anos mantém a incômoda posição de líder mundial do uso de pesticidas, com uma legislação já permissiva, que autoriza a aplicação de substâncias altamente tóxicas, como o glifosato, em quantidades até cinco mil vezes maiores do que o permitido na União Europeia, por exemplo. Resultado: em alimentos como hortaliças, frutas e leguminosas, são 7,3 litros de agrotóxicos consumidos por habitante anualmente e 11 intoxicações humanas por dia em solo brasileiro, totalizando mais de quatro mil só em 2017, segundo dados da Associação Brasileira de Saúde Coletiva (Abrasco).

Ainda assim, atendendo ao lobby das gigantes do setor agroquímico, como Bayer, Monsanto (a primeira adquiriu a segunda recentemente), Syngenta e Bunge, quem está com a bola agora são legisladores historicamente ligados aos interesses de grandes proprietários de terra (latifundiários), que possuem fichas recheadas de crimes ambientais e de trabalho escravo. Todos são representantes da bancada ruralista, considerada pelo Departamento Intersindical de Assessoria Parlamentar (Diap) a maior da Câmara, com 120 dos 513 deputados. A maioria, 51, é do Partido Progressista (PP), legenda campeã no número de políticos investigados por corrupção: 32.

Majoritários na Comissão Especial, os ruralistas mencionam 18 projetos que podem alterar a Lei de Agrotóxicos. O principal deles, o PL 3.200/2015, é de autoria do deputado Covatti Filho, do PP do Rio Grande do Sul. O texto simplifica procedimentos para o registro de novos pesticidas, facilita o uso de genéricos, cria um novo órgão federal para acompanhar o tema – retirando poder da Agência Nacional de Vigilância Sanitária (Anvisa) – e reduz o papel dos estados na fiscalização. Além disso, é essa a proposta que suaviza o nome dos agrotóxicos.

O histórico do autor do projeto o liga diretamente a interesses patronais. Covatti Filho recebeu o total de R$ 737.510 mil de doadores declarados na campanha de 2014, sendo R$ 326 mil do agronegócio. O parlamentar gaúcho é integrante da pouco conhecida, mas, muito atuante, “bancada do fumo”, um conjunto de deputados da região Sul do País que é parte da bancada ruralista e defende os interesses da indústria do cigarro, denunciada pelo Ministério Público do Trabalho (MPT) por violações de direitos, incluindo trabalho infantil. O deputado obteve doação da transnacional do tabaco Phillip Morris.

Na reforma trabalhista proposta por Michel Temer ano passado, votou pela aprovação, ajudando a precarizar ainda mais a situação dos trabalhadores no Brasil, permitindo a terceirização de atividades-fim, inclusive em contratações do serviço público, e a ampliação de três para seis meses dos contratos temporários de trabalho.

Luiz Nishimori, do PR do Paraná, é o relator do projeto. Autodeclarado agricultor e comerciante, ele é conhecido como homem do agronegócio. Da totalidade dos polpudos R$ 2,4 milhões que somou na disputa eleitoral de quatro anos atrás, R$ 880 mil foram captados junto a empreendedores do setor.

Quase 10% do que arrecadou, R$ 245 mil, partiram de empresas flagradas por trabalho escravo ou autuadas por violações ambientais. Deputado estadual paranaense até 2011, foi acusado por formação de quadrilha, estelionato e crimes contra a fé pública. Foi denunciado por participar de esquema de nomeação de funcionários-fantasma e desvio de dinheiro público na Assembleia Legislativa. A ação está no Supremo Tribunal Federal (STF), em segredo de Justiça.

A presidente da comissão é Tereza Cristina, do DEM de Mato Grosso do Sul. Da lista de parlamentares que formam o órgão que analisa o “Pacote do Veneno”, ela foi a mais favorecida por doadores declarados na corrida eleitoral, com o valor de R$ 4.298.808 milhões, dos quais R$ 2,563 milhões chegaram via agronegócio. A deputada não escapou às doações feitas por empresas que praticaram crimes ambientais ou de trabalho escravo. Dessas, recebeu R$ 100 mil. O Banco BTG Pactual, do banqueiro André Esteves, investigado pela Operação Lava Jato, também foi doador da parlamentar, repassando R$ 300 mil à campanha em 6 de agosto de 2014.

O padrinho e o compadrio

A própria bancada ruralista nos lembra de quem está por trás da articulação, mexendo as peças. Durante a última sessão que tentou (e não conseguiu) votar a proposta, no dia 8 de maio, vários deputados ressaltaram que o texto original foi apresentado em 2002, pelo então senador Blairo Maggi (PP), hoje ministro da Agricultura e Pecuária. Um dos maiores concentradores de terra do Brasil, ele é dono de gigantescas plantações de monoculturas de soja e milho, além de criação de gado, especialmente em Mato Grosso.

Maggi tem muita influência no contexto do agronegócio. Na última eleição, apadrinhou Adilton Sachetti, do PRB de Mato Grosso. Considerado “compadre” do ministro, Sachetti acumulou fartas doações contabilizadas, somando R$ 3,8 milhões. Desse montante, R$ 2,4 milhões saíram do agronegócio e R$ 50 mil da indústria de agrotóxicos. Entre os principais doadores aparecem a Amaggi (empresa do agronegócio da família do ministro), que doou R$ 400 mil, e o próprio Blairo, que desembolsou R$ 250 mil como pessoa física. Pior: R$ 1 milhão foi arrecadado de empresas que usavam trabalho escravo ou responsáveis por crimes ambientais.

“O ministro Blairo Maggi é um dos maiores concentradores de terras monocultoras do Brasil e tem grande interesse pessoal em ver o ‘Pacote do Veneno’ aprovado”

Adilton se declarou arquiteto ao TSE, mas é conhecido como empresário do agronegócio em Rondonópolis (MT), onde presidiu o Sindicato Rural e a Associação Mato-Grossense de Produtores de Algodão, da qual é o fundador. Lá, também foi prefeito e se tornou réu em ação penal por crimes de responsabilidade. De acordo com a denúncia, hoje no STF, ele teria usado irregularmente repasses de um convênio firmado com o estado à época em que era chefe do Executivo municipal.

Blairo Maggi é uma das pessoas que dão a linha no Congresso (Foto: Fabio Rodrigues Pozzebom. Arquivo Agência Brasil)

Outras figuras que chamam a atenção na composição da comissão e estão sob a batuta de Maggi são Luiz Carlos Heinze, do PP gaúcho, e Valdir Colatto, do MDB de Santa Catarina. O primeiro é empresário do agronegócio – embora se declare como “produtor rural” – e engenheiro agrônomo de formação. No último pleito, elegeu-se deputado com R$ 1,8 milhão do agronegócio e R$ 80 mil da indústria química. É conhecido pelas falas preconceituosas, a exemplo da que fez num discurso de fevereiro de 2014, quando se referiu a índios, quilombolas, gays e lésbicas como “tudo que não presta”. E recebeu R$ 548 mil de empresas flagradas por trabalho escravo ou violações ambientais.

Já Valdir Colatto, que tem sido um dos mais exaltados defensores do “Pacote do Veneno”, captou R$ 619.891 mil na campanha para a Câmara, sendo mais da metade das doações declaradas oriundas do agronegócio, numa quantia de R$ 328,6 mil. Dos cofres de empresas flagradas por violações ambientais ou trabalho escravo, R$ 40 mil foram destinados ao parlamentar.

Em comum, todos esses nomes defendem a substituição da Lei dos Agrotóxicos de 1989, principalmente a mudança de nome para “defensivos fitossanitários”, com o argumento raso de que “a atual legislação é defasada e impõe muita burocracia ao setor”.

A reportagem de O Joio e o Trigo organizou duas tabelas com os nomes de todos os deputados integrantes da Comissão Especial que têm financiamento por empresas do agronegócio, incluindo o total de doações de campanha de cada um e os valores específicos recebidos do agronegócio ou da indústria química. Também utilizamos informações do Ruralômetro, projeto da Repórter Brasil que mede a “febre” dos parlamentares de acordo com critérios que levam em conta o financiamento eleitoral feito por empresas que cometeram violações trabalhistas e/ou ambientais.

Como se verá, há parlamentares que receberam investimentos das corporações do setor em 2014, mas se posicionam contra esses interesses. São os casos de Alessandro Molon (PSB-RJ) e Patrus Ananias (PT-MG).

Reação 

O subprocurador-geral da República Nívio de Freitas Silva Filho discorda dos políticos da bancada ruralista. Sobre os motivos defendidos no relatório de Luiz Nishimori, um parecer do representante do MPF aponta que nenhum considera os efeitos dos agrotóxicos sobre a saúde ou o meio ambiente, além de haver inconstitucionalidades no “Pacote do Veneno”.

É o caso da extinção de regras que hoje garantem algum controle sobre os pesticidas. A proposta apresentada à comissão acabaria com a competência dos municípios de legislar sobre o uso e o armazenamento local dos agrotóxicos; o dever de políticas sociais e econômicas que visem à redução dos riscos de doenças; a proibição de registros de produtos compostos por substâncias causadoras de malformações congênitas, câncer, ou que provoquem distúrbios hormonais ou danos ao sistema reprodutivo (o registro de substâncias com tais características fica legalizado se o pacote for aprovado).

Organizações da sociedade civil e movimentos sociais também se mobilizam. Na semana passada, um manifesto assinado por 271 entidades que atuam em promoção da saúde, meio ambiente e defesa do consumidor se posicionou contra o “Pacote do Veneno” e foi enviado à Comissão Especial da Câmara dos Deputados.

Marketing contaminante

O uso do termo latifundiários no terceiro parágrafo desta reportagem tem causa: se falamos de greenwashing ou lavagem de marcas e produtos, não podemos esquecer que grandes proprietários de terra no Brasil (muitos, improdutivos) conseguiram praticamente eliminar os latifúndios (extensões quilométricas de terras monocultoras com a produção voltada à exportação) do debate público.

A motivação de fazer sumir a terminologia do vocabulário é a carga simbólica que a acompanha: uma das raízes da desigualdade social no país, representa a concentração de áreas rurais nas mãos de poucas famílias ou empresas e chama atenção para a necessidade da reforma agrária, assim como da redução da desigualdade socioeconômica.

Não à toa, todo um trabalho de marketing foi feito após o fim da ditadura (1964-1985) para reposicionar os latifundiários. Desde meados dos anos 1980, eles passaram a se autodenominar “empresários do agronegócio”, no intuito de modernizar o discurso sem, necessariamente, mudar as práticas. Para a construção desse novo significado, o grupo foi amparado por agências de publicidade, assessorias de imprensa e políticos eleitos com dinheiro de monoculturas regadas a pesticidas.

O professor Bernardo Mançano, livre-docente do Departamento de Geografia da Universidade Estadual Paulista (Unesp), diz que os proprietários de grandes extensões rurais passaram a vincular-se à imagem de modernas empresas agrícolas lucrativas que, em teoria, seriam as maiores responsáveis por impulsionar a economia brasileira.

“O agronegócio foi construído para renovar a imagem, para ‘modernizá-lo’, para ocultar o caráter concentrador, predador, expropriatório e excludente, para revelar somente o caráter produtivista. Houve o aperfeiçoamento do processo, mas não a solução dos problemas: o latifúndio efetua a exclusão pela improdutividade, o agronegócio promove a exclusão (dos pequenos agricultores) pela intensa produtividade”, argumenta Mançano, no artigo “Um nome para modernizar o sistema de latifúndio”.

Anos depois, em 1995, a até então chamada “bancada do boi” passou a se autodenominar bancada ruralista. Era um novo movimento de reposicionamento de imagem. O nome generalizante assegurava a identificação do grupo com o meio rural, fazendo com que se misturasse a agricultores e pecuaristas de variadas faixas socioeconômicas.

Mudar nomes para conquistar reposicionamentos que acomodem interesses da elite latifundiária e das corporações do veneno, portanto, não é novidade. O pretendido apagamento do termo agrotóxico é apenas uma nova tentativa de lavagem. Dessa vez, para sumir com a sujeira de quem espalha veneno pelo país.

Imagem em destaque: Campanha Permanente Contra os Agrotóxicos e Pela Vida  

‘O produto que a indústria de alimentos vende é a dúvida’

 

 

‘O produto que a indústria de alimentos vende é a dúvida’

O pesquisador Boyd Swinburn diz que pressão dos fabricantes atrasa políticas públicas para conter obesidade e doenças crônicas

Boyd Swinburn entende que passou da hora de colocar a indústria de alimentos ultraprocessados nos trilhos. O professor de Nutrição Populacional e Saúde Global da Universidade de Auckland, na Nova Zelândia, usa a expressão “sindemia” para descrever o que está ocorrendo. Não estamos mais falando de uma epidemia de obesidade, mas da junção de uma série de problemas que passam a agravar um ao outro.

Diabetes, doenças do coração, câncer: três dos maiores fatores de mortalidade no mundo têm associação com a obesidade – embora possam também estar ligados a outros fatores. Para ele, o discurso impulsionado pela indústria de que a conscientização do consumidor tratará de resolver o problema é simplista. E desigual, na medida em que quem pode mais passa a comprar alimentos de melhor qualidade.

Em abril, o professor passou por Brasília para participar do Congresso Brasileiro de Nutrição (Conbran). Ele falou sobre um de seus interesses fundamentais: formular, identificar e monitorar políticas públicas que funcionem. Swinburn é um dos nomes à frente do INFORMAS, uma rede de organizações e pesquisadores voltados a essa finalidade. Afinal, se a obesidade se tornou um problema global, se as empresas são as mesmas mundo afora, é possível que a solução aplicada aqui também faça sentido acolá, ainda que com adaptações.

Uma das possibilidades no momento é usar a rotulagem frontal dos alimentos para desestimular o consumo de produtos não saudáveis. Há uma série de modelos, mas Swinburn reiterou em Brasília o apoio ao sistema defendido pela Aliança pela Alimentação Adequada e Saudável. A ideia é colocar sinais que alertem o consumidor sobre o excesso de sal, açúcar, gorduras e gorduras saturadas, além de acusar a presença de edulcorantes e gorduras trans.

O INFORMAS criou modelos de avaliação dessas políticas públicas pensando em quais argumentos conseguem persuadir formuladores e políticos. A rede conta com pesquisadores de 22 países interessados em desenvolver estratégias comuns quanto a temas como publicidade, rotulagem, composição dos alimentos, tributação e logística.

Swinburn deixa claro: é inútil procurar por uma bala de prata. E a tarefa de convencimento dos formuladores de políticas se torna mais difícil quando há um interesse que se sobrepõe à saúde pública. “O produto que eles vendem é a dúvida. A indústria do cigarro se valeu disso durante muito tempo, e agora a indústria de alimentos se tornou especialista em semear a dúvida na ciência”, critica.

Confira a seguir os principais trechos da conversa.

Você disse que não há uma solução mágica. Mas sabemos o que pode ser mais efetivo em lidar com a epidemia de obesidade?

A análise do que foi feito até aqui sobre modelos mostra que o mais eficiente são políticas públicas. Impostos sobre bebidas adoçadas, restrições na publicidade de alimentos, políticas alimentares em escolas e ambientes públicos. Geralmente, políticas públicas custam muito menos do que programas governamentais. E, no nível de política pública, você atinge toda a população, enquanto um programa é direcionado a um segmento.

Esse debate sobre políticas regulatórias está avançando rapidamente no mundo. O que tem promovido essa aceleração?

Há um enorme impulso da OMS e da sociedade civil, de acadêmicos, de formuladores de políticas públicas. Mas também há uma enorme reação da indústria de alimentos. Eles têm bolsos muito profundos e habilidade para converter poder econômico em poder político para garantir que as políticas implementadas não prejudiquem seus lucros. Isso é o que temos no momento.

Foto: Jéssica Ribeiro. Idec

Os políticos estão espremidos no meio, com um grupo dizendo que precisamos de políticas públicas e outro grupo dizendo que não. Os políticos tendem a ficar assustados quando há dois grupos muito significativos batendo à porta, e acabam por congelar a ação. Então, quase nenhum país tem avançado rapidamente no campo político. O Chile fez o maior progresso porque tinha um ministro e um senador dando realmente duro para fazer a política ser implementada.

Já que você falou do Chile, temos visto um grande esforço da indústria em mostrar que essas políticas não estão funcionando. Como você vê esses esforços?

Essa é uma tática clássica das indústrias. Desacreditar as evidências. O produto que eles vendem é a dúvida. A indústria do cigarro se valeu disso durante muito tempo, e agora a indústria de alimentos se tornou especialista em semear a dúvida na ciência. As linhas clássicas que usam são de dizer que não existe evidência de que determinada política será efetiva em reduzir a obesidade.

O que fizeram no México, por exemplo, foi selecionar alguns dados para dizer que a taxação de refrigerantes não está funcionando. Não importa que os dados completos nunca tenham sido divulgados, nem que esse tipo de conclusão não tenha sido submetido a uma revisão pelos colegas. No Chile estão fazendo o mesmo. E no Brasil.

Você falou algumas vezes sobre o Guia Alimentar brasileiro. Qual sua opinião geral sobre o Guia? O que poderia ser melhor?

Quando eu vivia na Austrália, tínhamos um trabalho sobre sustentabilidade e colocamos no guia alimentar. Houve uma grande briga por alguns anos e a indústria ganhou. Todo o trabalho sobre sustentabilidade foi jogado fora, não foi incluído. Tentamos e perdemos. Os Estados Unidos tentaram e perderam. Mas o Brasil venceu. E agora é um modelo mundial para guias alimentares.

O desafio é implementar e levar todas as políticas públicas na direção de incluir as dimensões social e ambiental. Falar sobre educação alimentar. Fazer publicidade social voltada à alimentação saudável.

No Brasil e em outras partes do mundo há uma demanda crescente por alimentos frescos, mas muitas vezes isso acaba por não ser acessível a classes baixas. Como fazer com que essa demanda não crie uma nova faceta da desigualdade?

Se você não faz nada, e a obesidade continua nas manchetes dos jornais, as pessoas que ganham dinheiro suficiente, que têm bom acesso a informação, que têm tempo para lidar com isso, vão procurar um estilo de vida mais saudável. Isso fará crescer a desigualdade.

Então, para evitar que isso aconteça, é preciso ter políticas específicas pró-igualdade, como subsídios para os mais pobres e impostos sobre bebidas adoçadas. Esses impostos atingem de maneira mais dura os mais pobres porque têm um impacto maior no bolso. Políticas que restringem o marketing de fast-food e a oferta de fast-food no entorno das escolas. Você pode decidir que não haverá McDonald’s próximo a uma escola de baixa renda. As políticas precisam facilitar às pessoas pobres fazer escolhas saudáveis.

Foto em destaque: Rafael Rioja Arantes. Idec.

Os ‘combos’ tributários do McDonald’s

Corporação do hambúrguer é alvo de investigações em diversos países por evasão bilionária em impostos    

As relações entre órgãos europeus de fiscalização de tributos e a rede de fast-food McDonald´s vão mal. Em 2015, autoridades da União Europeia acusaram a transnacional de junk food de instalar e utilizar a sede localizada no pequeno território de Luxemburgo – um dos paraísos fiscais da Europa – com o objetivo de driblar a cobrança de impostos. A denúncia chegava fundamentada em manobras de evasão fiscal ocorridas de 2009 a 2013 e arrancou da megaempresa a promessa de que transferiria o escritório central ao Reino Unido, onde, em tese, estaria submetida a regras mais rígidas. Promessa é dívida. Literalmente, nesse caso. Ainda assim, não foi cumprida.

Isso, apesar de a McD Europe Franchising, criada pelo McDonald´s em Luxemburgo, mostrar números muito estranhos. Com receita acumulada de 3,7 bilhões de euros nos quatro anos investigados, a empresa tinha apenas 13 funcionários e pagou somente 16 milhões de euros em impostos na Europa naquele período.

A criação desse braço da operação financeira partiu de uma mudança na política fiscal de Luxemburgo, em 2009, que permitiu uma redução significativa do imposto cobrado em cima da propriedade intelectual. Entendendo que o franchising se enquadrava na categoria, a corporação instalou uma “empresa de propriedade intelectual” no país, para onde mudou o domicílio fiscal europeu. Além disso, abriu uma sucursal na Suíça, deslocando a sede de Londres para Genebra.

Três anos depois, o que se vê é uma nova reestruturação societária da corporação na Europa e a manutenção da sede fiscal no grão-ducado de Luxemburgo. Dessa vez, a jogada foi articulada pela empresa Mc Europe Holding, que absorveu a sociedade McD Investments, uma espécie de companhia-mãe de várias empresas da cadeia de fast food estadunidense no velho continente.

Não bastassem as mexidas no tabuleiro em solo europeu, a matriz da MC Europe Holding está registrada no segundo menor estado dos Estados Unidos, Delaware, onde a legislação tributária é tão frouxa que chega a ser comparada com as dos paraísos fiscais mais conhecidos do mundo.

Wilmington, a capital de Delaware, está longe de ser uma metrópole. No entanto, não são os apenas 73 mil moradores que mais a distinguem de outros municípios estadunidenses. O diferencial maior é a quantidade de sociedades financeiras cujo capital é constituído de ações de diversas empresas – as holdings – presentes por lá. No total, quase 60% das 500 maiores companhias dos Estados Unidos têm sede na cidade. Elas são atraídas por vantagens tributárias, a exemplo da isenção de impostos sobre ganhos obtidos fora das fronteiras do estado.

O combo

São muitos os nós que entrelaçam a complexa trama envolvendo o dinheiro que você paga nos combos com sanduíches bem menores do que mostram as propagandas, refrigerantes em copos gigantes lotados de gelo e batatas fritas que murcham depois de frias. O McDonald’s usa e abusa do modelo de franquias, que somam 80% dos estabelecimentos da cadeia. A maior parte de receita da companhia, portanto, sai do pagamento de royalties em vez das operações comerciais diretas das lojas. Com isso, a rede consegue transferir os recursos a filiais extraterritoriais (offshores) em paraísos fiscais.

Gráfico do The Guardian mostra o caminho do dinheiro do McDonald’s para fugir de impostos

O relatório “Desvios Dourados: como o McDonald’s evita pagar sua quota tributária”, publicado em maio de 2015, denunciou que a rede possuía 42 filiais e sucursais em paraísos fiscais do planeta, sendo que 31 não apareciam no informe anual da megaempresa no ano de 2014. Em vários desses locais, a marca representada pelos arcos dourados e o palhaço Ronald guardava generosas reservas financeiras. Só em Luxemburgo, a corporação tinha 1,9 bilhão de dólares.

Batizado em inglês como “Golden Dodges”, o documento foi produzido por uma coalizão internacional de sindicatos e apontou, também, que a rede de restaurantes fast-food deixou de recolher mundialmente pelo menos 1,8 bilhão de dólares em tributos de 2009 a 2013.

Como resultado da reestruturação de negócios para reduzir as obrigações fiscais nos EUA e ao redor do mundo, o McDonald’s tem enfrentado crescente fiscalização regulatória sobre as operações em diversos países.

Austrália
A receita federal australiana investigou, em 2013, McDonald’s e franqueados sobre as tratativas tributárias da venda de franquias no país.

Brasil

Em 2005, a Procuradoria Geral da República do Brasil processou a filial brasileira do McDonald’s sob a alegação de conluio com funcionários da administração fiscal para reduzir indevidamente a tributação. A transnacional havia sido autorizada a deduzir integralmente um royalty de 5% das vendas para efeitos tributários, quando a dedução permitida era de apenas 1%. O potencial de sonegação foi de R$ 78,6 milhões em impostos em 2000 e 2001 por meio deste acordo.

O Ministério Público Federal em São Paulo, no ano retrasado, iniciou uma investigação civil contra a Arcos Dorados, maior franquia do McDonald’s no mundo e maior operadora dos restaurantes da cadeia na América Latina e Caribe, por supostas violações da lei de franquias, provisões antitruste e evasão fiscal.

Outras multinacionais de produtos ultraprocessados com sede no Brasil já foram objeto de investigação da reportagem de O Joio e o Trigo na questão de manobras tributárias. 

Estados Unidos

A receita federal dos EUA realizou uma análise nas declarações do imposto de renda do McDonald’s em 2007 e 2008, e emitiu notificações de ajustes propostos referentes a créditos fiscais estrangeiros de aproximadamente U$ 400 milhões reivindicados pela empresa, que foram posteriormente protestados junto ao Gabinete de Recursos da Receita Federal do país.

Nos registros corporativos do terceiro trimestre de 2014, o McDonald’s relatou despesas fiscais adicionais de 260 milhões de dólares, como resultado de decisões desfavoráveis resultantes de auditoria fiscal. No relatório anual, a transnacional revelou que a receita federal dos EUA contestou a tributação aplicada pelo McDonald’s aos preços de transferência de operações internas e propôs uma série de ajustes após avaliação das declarações de imposto de renda de 2009 e 2010.

França

Autoridades francesas investigaram o McDonald’s por sonegar impostos em 2,2 bilhões de euros desde 2009, como parte dos desvios em royalties de operações francesas para a estrutura Luxemburgo/Suíça.

União Europeia

Em 2015, foram abertas as investigações pela Comissão Europeia do regime tributário do McDonald’s em Luxemburgo, solicitando esclarecimentos sobre os negócios da empresa no país. A apuração do caso prossegue.

Venezuela

O governo venezuelano ordenou, no ano de 2006, que determinados restaurantes do McDonald’s no país fossem temporariamente fechados como penalidade pela não observância de regras fiscais.

As autoridades fiscais venezuelanas novamente fecharam 118 das 132 lanchonetes do McDonald’s no país em 2009, por irregularidades nas contas da cadeia, incluindo ‘inconsistências’ nos registros de compra e venda, bem como em impostos não recolhidos.

Imagem em destaque: documentário Super Size Me

Infográfico: The Guardian